INEFABLE. 41 / 44.

01 febrero, 2017



Lo até todo para que las últimas cuatro fotos,  determinantes en alma y espíritu,  terminaran justo el mismo día en que empezó todo. Aunque en principio no tuve intención de ello y quise cerrar mi año con ellas, la verdad sea dicha: no tuve elección. Las cosas se han dado para que así sea y no tenga mejor manera de terminar que donde empecé. No ha podido salir más redondo, encaja a la perfección: tanto en días y fechas como en propósito y sentido. Nada se escapa. Y a estas alturas del camino, puedo decir que esa 'curiosa redondez' no me sorprende en absoluto: me ha venido acompañando durante las 44 semanas. Y esto', precisamente 'esto', es lo que presenta a la primera de mi última tanda: la 41.



Incluida como una de ellas, mi 41 es el punto clave por el que todas y cada una de las fotos ha cobrado vida. Durante todo este tiempo he sentido que alguien me ha ido llevando de la mano. (De manera literal y no metafórica). Y aunque a efectos físicos y prácticos me delato como autora, fotógrafa y escritora... sé que el creador viene de lejos, de más allá de mis manos, mi mente y mis ideas.

He sentido lo que ha querido que sintiese en cada momento, he trabajado las ideas que me ha impulsado a retratar, he escrito exactamente lo que me ha dictado en palabra y he dado forma, voz y alma a todo cuanto me ha sugerido.

He de confesar que desde el comienzo me he sentido especialmente segura. Segura aún no sabiendo nada. Absolutamente ciega pero con una seguridad inefable en todo cuanto escribía, retrataba y expresaba. He escrito cosas que prometo no haber sido yo. Cosas que, para el momento por el que pasaba, se me hacían difíciles de escribir, siendo en realidad lo que menos me atrevía y apetecía manifestar. Por eso se que no he sido yo. He publicado imágenes a ciegas, no entendiendo exactamente el por qué escogía una foto y no otra y a la semana o al mes caer rendida ante el maravilloso sentido que cobraba haberlo hecho entonces. Por eso se que no he sido yo. He vivido situaciones, me han sucedido cosas y han entrado en escena personas de manera tan certera, puntual y sincronizada que me ha llevado indudablemente a fotos concretas que no podían haber existido de otra manera.




Si hay una lección importante que he podido sacar de este proyecto-etapa de mi vida es 
que estás conmigo. Que lo estás con todos. Que aunque hagamos oídos sordos nos hablas 
a todas horas, nos cuidas, nos guías y nos amas con todo tu ser. Que no hay errores, todo es 
a propósito, perfecto, aunque no lo entendamos. Que no hay final como tampoco hubo principio. 
Que no hay cosas buenas o malas, que todo simplemente es. Que no hay nada que aprender, que 
ya lo sabemos todo y que sólo debemos RECORDAR quiénes somos. Que no hay absolutamente 
nada que temer y sí mucho por disfrutar. Que no hay nada más grande que tú. 
Y que para mí TÚ lo llenas TODO.


No necesito más. Gracias sin fin.




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