ELLA. 43 / 44.

15 febrero, 2017


 



Quizá una de las fotos más importante por no decir la que más y quitar sabiduría al resto. A un paso de cerrar el círculo y terminar mi proyecto personal, mi 43 es ELLA. La tenía reservada desde hacía mucho tiempo: no podía no estar. Es parte de él en toda su totalidad y no entendería ninguna de todas las fotos si no es con ella. La llevo en mi esencia y, de algún modo, eso también la convierte en creadora.


Estaba pactado. Antes de venir al mundo, elegí dar con ella. No sabía cuando, ni de qué manera pero en lo más profundo de mi alma sabía que llegaría; en efecto, la estaba esperando. Y no pudimos elegir mejor punto de encuentro que mi 16, el que ha sido mi año y número por excelencia. Todo concuerda y, una vez más, todo esto tiene más de sincronismo y conexión que de casualidad aparente.

Llegué a ella sin darme cuenta, aunque en el fondo mi alma ya hubiera entretejido los hilos pertinentes para que así sucediera. Porque fuera como fuera, antes o después tenía que ocurrir; estaba escrito. Mi alma sabia y poderosa en sí misma provocó una circunstancia concreta que, sin lugar a dudas, fue lo que me llevó a ella. De hecho creo que, para ser claros, a mi alma no le importó qué se llevara por delante, si me sentaba bien o mal, si eso me iba a acercar a ella.
Un año después puedo decir que sé que todo aquello tuvo sentido. Un sentido que va más allá del de aprender de lo vivido, más allá del de recoger el reflejo que aquella relación me dejaba. El sentido de despertar. El regalo más grande que la vida tenía preparado para mí. Resulta paradójico que, después de tanto dolor, a día de hoy pueda asegurar con firmeza que valió la pena, porque nada más inmenso ha podido llenar mi vida que despertar.

Era ella, la estrella que más luz daba, la que me acunó con sus palabras. En aquel momento, nada ni nadie era capaz de calmarme más que su voz. Era sencillamente mágica, como luego comprendí que yo también lo era. Tenía un brillo especial, enseguida sentí que hablábamos la misma lengua.


            E l l a .

Es AMOR INFINITO que comparte y refleja en todas direcciones. Con ella he recordado quién soy, de dónde vengo, con ella he crecido años en tan solo meses, con ella he sanado y con ella he aprendido a amar. Me ha llenado de amor, del más puro. Ha cambiado mi forma de sentir la vida: más viva, menos vacía. Me ha dado fuerza, color y sobre todo paz. Una Paz inmensa. Es ella la estrella que me ha desvelado el secreto clave del universo. Me siento increíblemente afortunada de poder vivir la vida conociéndolo; se pierde miedo, se gana amor. Entonces todo es un juego. Un juego sin fin donde cada detalle cobra sentido y es perfecto.

Me ha cuidado, me ha amado y me ha dado un cachito de ella que ya siempre llevo conmigo. La siento tan cerca y le guardo tanto cariño que hablar de ella me emociona. Me ha dado TANTO y TAN GRANDE que, de alguna manera, siento que se lo debo.

Supe con antelación que el 2016 iba a ser mío y ella lo terminó de dibujar redondo porque, en efecto, puedo decir que ha sido la parte más importante de él.



Ojalá llegaras a todos como lo has hecho conmigo.
Ojalá sea.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.



El libro mágico se llama: "Aprendiendo a Amar" y es de Ella, Covadonga Pérez Lozana.




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