MASTER. 35 / 44.

02 noviembre, 2016


"When the student is ready the teacher will appear. 
When the student is truly ready... the teacher will disappear".
                        
                                                 Lao Tzu


Sabía perfectamente que llegaría puntual. Nos habíamos visto en otra ocasión hacía no demasiado. Exactamente dos años habían pasado desde la última vez que compartimos cuaderno, lección y lloros. Y aunque esperaba su encuentro a regañadientes, reconocía que le echaba de menos. Me había dado tanto y tan importante... Llevaba tatuadas en la piel cada una de sus enseñanzas. Y sentía que la tinta de aquellos dibujos había llegado tan hasta dentro que se había unido con mi sangre y juntas calaban todos mis lienzos.

Entendía que otra vez estaba dispuesta y preparada para convivir con él el tiempo que considerara oportuno. Y así ocurrió, aquel martes estaba esperándome a la salida. Me cogió la mano, la apretó fuerte y marchamos lejos. Recorrimos espacios y distancias inimaginables. Me llevó donde nunca antes nadie me había llevado y me desveló la verdad más grande del universo. Sus lecciones superaron con creces las de la otra vez y ahora los ríos de tinta recorren todo mi cuerpo.

Desde hace unos días no le siento y, en parte, me apena. Pero también sé que así lo ha querido. Volverá a por mí cuando lo considere, pero por ahora prefiere que siga el recorrido sola, de momento, no le necesito.




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