WABI SABI. 31 / 44.

05 octubre, 2016

                                                                                                                              Imperfectamente bella



La tomó con sus manos grandes y toscas y lo hizo con todo el cuidado del mundo que cabe imaginar. Era lo más delicado que había sostenido jamás. No sabía andar con ella encima, la sentía frágil a su lado pero era incapaz de alejarse de aquel pequeño cristal. Su delicadeza la hacía irremediablemente atractiva. Bonita a ojos de él. Alguien cuya fuerza convertía en un ser tosco, bruto y feroz. Ella le embellecía con su sutil y suave reflejo, tratando de afinar su silueta. Y él la protegía de todo aquello que pudiese suponer un peligro, evitando a toda costa que se fragmentara en pedazos. Él la sentía suya y sufría su pena sabiendo que no la podría conservar. El tiempo cerró novela y dibujó la portada del que sería el cuento más triste, sabio e importante de todos. Cientos de cristales pequeños esparcidos en la tierra escarchaban su rostro, ideas y suavidad. Cientos de diminutas chispas reflejando su unidad.



Encontrando belleza en las imperfecciones. WABI SABI.

Las almas más odiadas con las que hemos compartido algún segmento de nuestras vidas son por excelencia: las almas maestras que no podían faltar. Las que más nos han podido aportar, responsables directas de nuestra belleza actual. Gracias a ellas somos como ahora somos, sentimos como sólo ahora sentimos y vivimos y danzamos con otro cantar. Aunque resulte paradójico, todo lo que nos quitaron, hoy nos lo devuelven multiplicado por cien mil más. Un gran porcentaje de lo que somos, se lo debemos a ellas en su totalidad. No podría sentir odio, rencor ni ningún otro sentimiento negativo hacia el alma que me hizo imperfectamente bella. Siento un amor grande por todas ellas.




The Return of the King.  







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