Siempre Touya

23 septiembre, 2016






Considero que mi trabajo y mi vida están de alguna forma ligados. Uno no se entiende sin el otro y, por ello, no concibo trabajar si no es disfrutando.


                       Ellos...

Forman parte de mi proyecto personal, de mi 16, mi 44 interior y mi vida. Dar con ellos, más que una suerte, ha sido la causalidad más fantástica que ha llegado en mi 2016. De alguna manera, todo se estaba organizando y llegaron en forma de señal luminosa para que siguiera su estela. Con ellos, la vida me estaba marcando el camino, enseñando y haciéndome recordar qué era yo en esencia, qué buscaba y hacia dónde iba. Ese y no otro es el concepto de amor que yo entendía y entiendo: "que no lo perdiera de vista porque, por aquel entonces, me estaba desviando del camino". Y así ocurrió, no fue más que el augurio de mi despertar.

He conocido parejas de todo tipo. He vivido encuentros, momentos, experiencias y miles de recuerdos abarrotan mis cartuchos de memoria en la cabeza. Pero puedo asegurar que ninguna de las parejas que conozco es como esta.


ELLOS.

Son infinitos. Allá donde van. Lucen,  enseñan, aman y transmiten. Dan tanto que, a parte de aportarme energía profesional, me han dado VIDA. La que necesitaba justo ahora y muy especialmente.








Palacio de Hoyuelos, Segovia.

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