SINCRODESTINO. 24 / 44.

17 agosto, 2016





Entran en escena para salir de ella justo en el momento indicado. Aparecen, coinciden y dan en el clavo... Son tan rematadamente punteras que, efectivamente puedes confirmarlo por ti misma: no son fruto de la aleatoriedad. Tan inteligentemente mágicas que es imposible que no hayan sido creadas especialmente para ti.

Así es. No existe la casualidad si no la causalidad. No hay coincidencias. Todo es a propósito aunque nos parezca una locura.

Todo es y nada se explica.

Nos empeñamos en tratar de comprender lo "incomprensible" a nuestros ojos para poderlo afirmar como realidad. Y lo que no pasa el filtro del raciocinio lo tachamos de mágico e ilusorio. Pero la única realidad es que nos limita una dimensión física que nos impide recordar quiénes somos. Y siendo reducidos es normal que consideremos que la magia no tiene cabida en nuestro mundo.

La vida nos habla, nos está diciendo cosas constantemente, nos envía mensajes. Nos los pone frente a nuestros ojos. A veces insiste, lo intenta una y otra vez. Y lo hace siempre, la escuchemos o no. En muchos de ellos está la clave a infinidad de "problemas" con los que nos complicamos el día a día. En muchos otros las señales del GPS indicándonos la dirección que debemos tomar en el próximo desvío. Y en otros tantos, pequeños guiños que nos reconfortan el alma. Pero no, nosotros seguimos sin creer en la magia, en lo que en realidad somos. Podremos enfermar, toparnos trescientas veinticinco veces con la misma fatalidad o seguir buscando respuestas en la mente social que es la que "sabe". Seguiremos creyendo que todas estas cosas nada tienen que ver con nosotros: son circunstancias que así, casualmente, han llegado hasta mí.

Todos esos mensajes que se nos desvelan en forma de coincidencias, enfermedades, sensaciones y pálpitos de la intuición están hechos para nosotros. Y sí: exclusivamente para nosotros. Una vez que llegas y lo entiendes es divertidísimo vivir. De hecho, puedes volver la vista atrás y vueles al momento que vueles te sorprenderás de cuantos sincronismos inteligentes te rodean. Te paras, escoges entre aquello que a simple vista parece pura casualidad, analizas y voilà... ¡ahí lo tienes!


En serio, la vida es mágica y divertida.






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