HIDE & SEEK. 25 / 44.

24 agosto, 2016




Tiempo al tiempo.
Y el tiempo hizo todo.



No me veo igual.


Escondida, apartada y en paz. Mis ojos, mi mente y yo hemos tomado por costumbre jugar al escondite. Y lo hacemos los tres juntos. Nos gusta demasiado, de hecho jugamos a todas horas. Hemos perfeccionado tanto la técnica que, el otro día lo hablábamos: ya no sabemos vivir sin pasar desapercibidos.

Es una especie de invisibilidad que te mantiene presente pero a la vez fuera de escena. ¡Nos encanta!

Nadie nos ve y lo vemos todo. Nos mantiene al margen y eso nos da ventaja para poder opinar y comentar la escena desde fuera, con calma. Todo se vuelve película. Secuencias que puedes ver, rebobinar, parar y volver a reproducir una y otra vez, las veces que quieras. Es bien entretenido porque además, tenemos una filmoteca infinita y estrenan obras de teatro a cada rato. Recientes, de este año, del pasado, de hace unos cuantos o incluso actuales, de ahora mismo.

Hemos llegado a morirnos de risa con escenas que en su día nos consumieron de vergüenza. Cada uno tiene su propia versión de lo ocurrido y es divertido compartirlo aunque al final el punto en común sean risotadas sin medida.

Desde aquí dentro se ve todo con tanta claridad que no queremos salir del escondite.

No sé cómo pero al final siempre estamos de acuerdo.



Y no,
ya no lo vemos igual.





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