PACTO DE ORO. 19 / 44 .

13 julio, 2016







Siento que hice un pacto con la vida. Inconsciente y sabiamente.
Las dos nos jugamos lo que por entonces eran nuestros mejores tesoros.

Siento que hice un pacto con la vida.

 Ella se llevó por delante todo lo que no necesitaba y más me dolía abandonar.
Y me lo cambió por lo que más falta me hacía y pereza y miedo me daba alcanzar.

Con el tiempo yo me entregaría a ella y a nadie más.



Cuando estamos alineados con nuestra verdadera misión en la vida, aquello que hemos venido a hacer y para lo que hemos nacido, todo rueda solo. No necesitamos ni siquiera pendiente, todo fluye. No has de preocuparte por conseguir esto o lo otro, aquello que necesitas o lo que te vendría bien para poder avanzar: LLEGA SOLO. La vida se encarga de proporcionártelo y proveerte de la mejor manera para que puedas llevarlo a cabo. Es parte del Pacto de Oro del que hablo y el mejor secreto que puedo compartir contigo.

Sólo hay una única condición indispensable: alinearnos con ello; creer en lo que somos y en el don que llevamos dentro. Sentir y saber con el corazón que has venido aquí para dedicarte a ello. Sin dudas, con firmeza. Y es bien fácil saber si estás encaminado o no porque debes sentir pasión por lo que a ojos del resto entiendes como trabajo.

Yo lo llamo Pacto de Oro porque todo lo que doy a cambio no es más que mi dulce entrega a aquello que verdaderamente me completa y me hace feliz por encima de todas las cosas. He nacido para dar luz a las personas. 

Es ahora cuando veo los reflejos dorados de aquel acuerdo que hace apenas unos meses firmé a ciegas, sin saber a dónde me llevaría. Pero por aquel momento mi intuición y yo ya empezábamos a mantener conversaciones serias y aquello me dio una pista.

La felicidad no reside en ningún aspecto externo a ti. No reside en lo que muchos se empeñan en alabar como "las pequeñas cosas" o "los pequeños instantes". No reside en las personas que te acompañan y, desde luego, la verdadera felicidad no dependerá de si compartes o no la experiencia, el momento o emoción con otra persona. Todo eso está a años luz y es una felicidad pasajera. Válida pero, a al fin y al cabo, incompleta. La verdadera felicidad, la felicidad eterna, de la que estamos hechos en esencia, tiene que ver con el estado de consciencia que adquieras en esta vida. Unos tienen la suerte de llegar a él antes, otros lo hacen más tarde, pero reside en todos. De igual forma que todos venimos a la tierra con un Don o encargo. El mismo que nos lleva a un estado de consciencia plena: pasaporte a la Felicidad.








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