LUZ. 15 / 44.

15 junio, 2016





                           Entra luz por mi ventana.


Y no me refiero a la natural que nos despierta cada mañana, que por supuesto lo es. Ésta, a parte de ser cálida, tiene un tinte especial, fulminante.

Entra sin pedir permiso, se cuela. Y yo encantada la dejo pasar.

-Adelante, toda tuya -le invito.
-Tú, ya mía -ella dirá.

Y efectivamente, toda suya soy ya.

Apenas tengo tiempo para pensar, últimamente paso días enteros con mi escritorio y con nadie más. Pero ella ha decidido seguir trabajándome por su propia cuenta. Y está bien, ella lo ha decidido así, no puedo ni quiero hacer nada al respecto.

No tengo tiempo de conversar pero la escucho porque habla mi lengua personal y, aunque esté concentrada en otras cosas, sus mensajes me van calando intensamente. Tanto o más que cualquiera de los otros a los que sí prestas atención. Y lo sé porque, a pesar de estar derrotada de tanto trajinar, me invade una sensación fascinante. De sentirme plena, de beberme a tragos y colorearme en tonos tierra.





Sí, sí, sí!
Otra sincronía más. 

"Moldéame sin prisas, con tiempo".
Exactamente como le pedí.


No hay comentarios: