ALMA LIBRE. 10 / 44 .

11 mayo, 2016




Cuan ambiguo y magnífico es sentir que te hundes lentamente pero que a la vez sales a flote e incluso tú solo, sin ayuda, te sostienes. Aire. Del mejor y más puro que hayas respirado antes. Duele cogerlo y, está claro, que lo haces muy poco a poco pero... es tan saludable, algo tan excitante que, hasta en cierto modo, se vuelve adictivo.

El dolor es adictivo. El dolor es creativo. El dolor es sabio. El dolor es natural. El dolor es poderoso. El dolor es pasajero. El dolor es espontáneo. El dolor es instintivo. El dolor es solitario. El dolor es profesor. El dolor es sincero. El dolor es generoso. El dolor es consciente. El dolor no siente. El dolor carece de empatía, no le importa si te sienta bien, mal o peor, si hubieras preferido sentirlo a plazos cortos o posponerlo para otro momento, le da igual si lo consideras o no justo, no tienes ni voz ni voto para él. El dolor no entiende de razones. El dolor es amor, que no miedo. Sabe mover los hilos, no lleva reloj y siempre sale victorioso. Lo único que quiere es que seas eso, Alma Libre. Y hasta que no lo consiga no cesará puesto que nunca se rinde.

Así que cuando lo sientas de cerca sonríe. No por lo que sientas 
si no por saber que hasta este momento estabas perdido y 
alguien ya está velando por ti.






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