TWO ROADS

07 febrero, 2015





A veces damos con personas que no hablan nuestro idioma. Están a años luz de hacerlo. Y no es bueno, pero tampoco malo. Simplemente diferente.

Te tiras de los pelos, te quiebras la cabeza tratando de encontrar la manera de hacer entender tus palabras, de darle vuelta y media a tus ideas, de descodificar tu mensaje y hacerlo digerible, sin nunca llegar a serlo.

Y es cuando te das cuenta; viajamos por autopistas diferentes. Ni si quiera paralelas. Perpendiculares. Y a diferentes alturas: separadas por un gran desnivel.

Es inútil. No hay manera. No hablamos el mismo idioma. Ni mi carretera completará tu camino, ni la tuya me acercará a mi destino.

No es para ti. Y no lo pretendas. Déjalo marchar, fluir en su camino. No sin antes entender cuántos recorridos, cuánta variedad y qué dispares son los destinos. Compréndelo y sigue tu objetivo.

No te pares. No hagas un alto en el camino por aquello que te restará energía. Hazlo sólo cuando sepas que es buen combustible para seguir recorriendo los kilómetros de tu vida.



No hay comentarios: